jueves, 28 de noviembre de 2013

LA GUARIDA DEL LOBO

Con este nombre se conoce todo un complejo militar situado cerca de Ketrzyn (Polonia). Fue la base de operaciones y centro de mando de Hitler para el avance alemán hacia el frente del este durante la II Guerra Mundial. Esta situado en un espeso bosque. 
Aparcamos el coche y compramos la entrada (40 PLN). La verdad es que el lugar, a pesar de ser turístico, acongoja un poco.

lunes, 25 de noviembre de 2013

GUDRIDUR THORBJARNARDOTTIR, UNA MUJER VIAJERA


Gudridur Thorbjarnardottir nació a finales del 900 en Laugarbrekka (Islandia). 
Después se trasladó a Greenland con sus padres y aquí conoció y se casó con Thorstein, un hijo de Eric el Rojo. El hermano de Thorstein fue Leif Eriksson, el hombre que descubrió Vinland (ahora conocida como América del norte poco después del año 1000....

lunes, 18 de noviembre de 2013

EL PUENTE DE LAS CADENAS

El Puente Széchenyi, más conocido como Puente de las Cadenas, es el más antiguo de la ciudad de Budapest.

Durante el invierno, debido a la congelación del rio, se podía cruzar a pie o a caballo, pero cuando se rompían las placas de hielo, la situación cambiaba totalmente y era muy difícil llegar a la orilla opuesta. Cuando el hielo desaparecia, un transbordador era el medio utilizado para cruzar el Danubio. La dificultad para cruzar en determinadas estaciones fue el principal motivo de su construcción.


domingo, 17 de noviembre de 2013

CAMINO DEL CARAJO

El tramo que va desde la estación de Buchewald hasta la entrada del campo de concentración se llamaba “camino del carajo”.

Desde el momento en que descendían del tren hasta la entrada del campo los prisioneros eran humillados, golpeados, asediados por los perros e incluso asesinados. Aquí comenzaba su infierno....


LAS ESCULTURAS DEL HAMBRE

Las esculturas del hambre del escultor Rowan Gillespie se encuentran en Dublin, ilustran de forma muy clara las penurias de la época de la gran hambruna. Figuras handrajosas y esqueléticas que vagan sin rumbo fijo. Rostros de marcado dolor y mirada perdida....

LA BATALLA DE SOLFERINO I LOS INICIOS DE LA CRUZ ROJA

A unos 10 km al sur del lago de Garda se encuentra un pueblo llamado Solferino. Aquí, el 24 de junio de 1859, tuvo lugar una terrible batalla entre el ejército austriaco y una Alianza de franceses e italianos. La batalla de Solfarino se libró con el propósito de liberar el territorio italiano de la dominación austriaca.

Henry Dunant un negociante y activista a favor de la causa humanitaria llegó a Solferino el mismo día de la batalla. Quedó impresionado por la gran cantidad de heridos agonizantes o muertos, en ambos bandos de las tropas, que yacían en el campo de batalla sin ningún tipo de ayuda.



MEZQUITA DE HASSAN II

Esta colosal mezquita se encuentra en Casablanca, la capital del poder economico de Marruecos, pero ciudad con poco encanto a pesar de tener una película con su nombre. Fue creada para commemorar el 60º cumpleaños del anterior monarca marroqui, el rey Hassan II, dando a la ciudad el emblema que tanto necesitaba.



martes, 5 de noviembre de 2013

ESTONIA- LETONIA -LITUANIA Y HELSINKI


Este año, toca Europa. Ya nos hubiera gustado irnos un poco más lejos pero, no ha podido ser. Teníamos la guía de Estonia, Letonia y Lituania de hace unos años y decidimos que ya iba siendo hora de abrir sus páginas. 

La idea inicial era marcharnos con nuestro propio coche hacia las Bálticas pero, haciendo números, decidimos coger el avión y un coche de alquiler ya que, entre autopistas, gasolina, un coche con muchos años encima y los días que se pierden para llegar, no nos compensaba, ni mirándolo al derecho, ni al revés.
Así que empezamos a mirar vuelos a Tallin y lo compramos con Ryanair. El coche de alquiler lo reservamos a través de Rentalcars. En cuanto a la ruta, queríamos ver los tres países y algo de las islas. Al final, también incluímos una escapada a Helsinki.

7-Julio: Sabadell-Tallin.

8-Julio:Paldiski-Haapsalu- ferri de Rohukula a Heltermaa-Ristimagi-Tahkuna-Köpu-kaina y isla de Kassari. 

9-Juliol:ferri de Soru a Triigi-Mustjala- faro de Kiipsaare tuletorn-Tehumardi-Kuresaare

10-Julio: Kuresaar-Kaali-Koguva--Parnu -Parque Nacional de Sooma-Viljandi.

11-Julio: Viljandi-Mazsalaca-Cesis-Araisi-Ligatne -Sigulda-Turaida-Riga

12-Julio: Riga

13-Julio: Riga

14-Julio: Riga-Salaspils pilseta-Jelgava pils-Mezotnes muiza-Bauskas castell-Rundale Palace Museum-Colina de las Cruces a Jurgaiciai-Siauliai

15-Julio: Siauliai-Palanga-Nemirseta-Karkle-Juodakranté-Raganu Kalnas-Nida-Parnidzio Kopa is Saules Laikrodis-Klaipeda.


16-Julio: Klaipeda-Kaunas -Trakai-Vilnius. 


17-Julio: Vilnius

18-Juliol: Vilnius

19-Julio: Vilnius-Kernave-Puntukas stone-Daugavpils. 


20-Julio: Daugavpils-Aluksne-Rouge-Obinitsa-Piusa-Varska-Rapina

21-Julio: Rapina-Tonja-Tartu-Mustvee-Pukhits-Narva

22-Julio: Narva-Sillamae-Valaste juga-Purtse kindluselamu-Rakvere-Palmse-Sagadi -Altja-Vosu-Kasmu Mareemuuseum-Lahemaa RP-Juminda-Muuksi-Jägala Juga-Jöelahtme -Kostivere-Ulgase-Tallin. 


23-Julio: Tallin

24-Julio: Tallin

25-Julio: Tallin-Helsinki . 

26-Julio: Helsinki

27-Julio: Helsinki-Tallin 

28-Julio: Tallin-Girona-Sabadell.

VIERNES 7-7-2017

Ha llegado el gran día, hoy empezamos las ansiadas vacaciones. Por suerte, nuestro vuelo sale por la tarde y no hemos tenido que hacer el madrugón de cada año. Hemos empleado la mañana en acabar de hacer la maleta, acabar de comprar alguna cosa que nos faltaba, también hemos ido a la farmacia...en fin, que nos ha ido muy bien tener la mañana libre.
Como a Cesc le gusta ir con mucha antelación, a las 12:00 salimos de casa en dirección Aeropuerto de Girona. Dejamos el coche en el párquing que hemos reservado con antelación.
Con el coche perfectamente aparcado y a cubierto, entramos en el aeropuerto. Buscamos algun lugar para comer. El aeropuerto de Girona ha cambiado mucho en los últimos años. Recuerdo que, hace un montón de años, en aquellas escapadas que hacíamos embarcando en este aeropuerto, era muy pequeño y no había casi nada. Algunas veces incluso nos traíamos el bocata porque era difícil tomar algo "decente". Por suerte, todo ha cambiado y ahora hay cantidad de tiendas y restaurantes donde elegir y quedar satisfechos.
Vamos con tiempo y no hace falta correr. Cesc pide un menú de ensalada y pollo con patatas fritas y yo, un bocata de beicon con queso. Rematamos la comida con un par de cafes y aprovecho para tomarme las pastillas de rigor.
Después facturamos las maletas en el mostrador de  Ryanair. Si se tiene hecha la facturación on-line, todo es muy rápido.
 
Con 20 minutos de retraso empezamos a embarcar. Tenemos la fila 6. El avión va a tope de gente.  El avión se ha movido un poco pero nada a destacar. A las 9:05 llegamos a Tallin.
Vamos a pie hacia el hotel ya que está muy cerca, más o menos a unos 600 metros. Hace bastante fresquete y tenemos que parar para sacar una sudadera de la maleta ya que me estoy pelando de frio.
Al llegar al hotel  Ulemiste preguntamos si podemos cenar ya que por aqui no se ve nada abierto. 

Nos dicen que nos demos prisa que pronto van a cerrar. Dejamos las maletas en recepción y sin subir a la habitación nos vamos a cenar. No tenemos demasiada hambre y, con una ensalada, ya tenemos suficiente.
La habitación está bien. Tiene una televisión bastante grande y un minibar muy bien surtido. 
El baño no me gusta demasiado porque la ducha no tiene plato, el agua cae directamente sobre las baldosas.
 

SABADO 8-7-2017

Hemos puesto el despertador a las 8:30 aunque poco después de las 4:00 ya estoy despierta. Amanece muy temprano y no hay persianas, con el primer rayo de luz ya tengo los ojos abiertos.
No tenemos el desayuno incluido. El hotel no es, precisamente, barato y, con los desayunos, se nos pasaba de presupuesto. Como tenemos que volver al aeropuerto para recoger el coche, pensamos en desayunar allí. 

Dejamos el hotel. 
 

Nos ha ido muy bien encontrar un hotel tan cerca del aeropuerto, caminando, hemos llegado sin ningún problema.

Llegamos al aeropuerto y buscamos algún lugar para desayunar. Curiosamente, no hay nada abierto y tenemos que esperar a que abran. Sólo vemos una tienda en la que venden un poco de todo. Compramos unos croasants y unos cafés con leche y, sin sentarnos, desayunamos. 
Son muy  curiosos los lavabos del aeropuerto. Muy artísticos.

 
Hemos alquilado el coche con Hertz. El trámite es rápido ya que todo lo hemos hecho a través de Rentalcars. Nos dan un Kia de color rojo, bastante nuevo. Un coche pequeño pero que esperamos nos aguante todos los quilómetros que le tocaran hacer.

Como de costumbre, las dos maletas no caben en el maletero y una tiene que ir en el asiento de atrás; por suerte los cristales de atrás están tintados y no se ve nada.
Salimos hacia Paldiski. Esta ciudad ya la vimos cuando estuvimos un fin de semana en Tallín pero, en aquella ocasión, no teníamos coche y la visita fue bastante rápida.
Paldiski tenía la mayor base de submarinos nucleares de toda la Unión Soviética. Esta zona fue la primera de Estonia en ser ocupada por las tropas soviéticas en 1939 y la última en ser abandonada en 1994. 
En el 2011 encontramos una ciudad gris y triste, bloques de apartamentos de hormigón muy deteriorados y muchos restos de antiguos edificios totalmente en ruinas. 
En esta ocasión, vemos una ciudad totalmente diferente, muy cambiada. En estos seis años, la ciudad ha dado un vuelco. Los edificios en ruinas ya no están y los bloques de pisos de hormigón parecen restaurados y pintados; se ven niños en los parques y la población no tiene la cara de tristeza que vimos años atrás.
 

La estación de tren esta impecable-
 
Llegamos hasta el faro de color rojo que dicen es el más alto del país.

Y los acantilados de piedra caliza.

Seguimos hacia Haapsalu para ver el Castillo del Obispo. El castillo está en ruinas. Se conserva bastante bien una torre y gran parte de la muralla exterior.
  
La entrada son 5 €/pax pero nosotros sólo visitamos el exterior ya que, entre una cosa y la otra, se nos ha hecho un poco tarde. 
El paseo marítimo es tranquilo y relajante.
 
Tenemos que coger el ferry para llegar a la isla de Hiumaa. Estamos de suerte, podremos coger el ferry de las 14:30. Compramos el pasaje de coche y dos personas 16,80 € y nos ponemos a la cola. Un cartel nos anuncia que en 28 minutos podremos embarcar.
 

Después de poco tiempo vemos llegar el ferry de color rojo.
 
Abre sus poderosas puertas y todos a dentro.

El trayecto dura, más o menos, una hora y media. El ferry va lleno de coches.


Como es bastante tarde, aprovechamos para comer en el restaurante del ferry: Cesc se queda con  patatas fritas, ensalada y frankfurt  y yo opto por probar unas kibinas que, aunque estemos en Estonia, es una especialidad lituana; lo acompañamos con coca-cola y zumo de tomate 15,10 €
 
Realmente las kibinas no me han gustado nada. Son como unas empanadillas rellenas de carne. Tendré que probarlas otra vez en su lugar de origen, Lituania.
Tenemos el tiempo justo de comer y hacer cuatro apuntes en la tablet. Prácticamente cuando se divisa la costa ya puedes ir hacia el coche ya que, en un momento, el ferry llega y, sin apenas darte cuenta, ya han abierto el portón para salir.
 
Hiiumaa es la segunda isla más grande de Estonia. Ponemos rumbo hacia Ristimagi, hacia la Colina de las Cruces
El norte de la isla estaba habitada por granjeros suecos hasta finales del s.XVIII. Catalina II los expulsó de sus granjas y los reinstaló en el sur de Ucrania con la falsa promesa de tener una vida mejor. Estos últimos suecos realizaron en ésta pequeña colina, su último acto de fe antes de partir y construyeron unas rudimentarias cruces.
Ahora, la gente que visita el lugar, construye cruces en memoria de los suecos expulsados de Hiiumaa. Las cruces han de ser de ser de material local y, en ningún caso, ha de dañar la naturaleza. De este modo, las cruces están hechas de troncos de madera y atadas con restos de hojas. Son todas muy, muy rudimentarias pero esto, es lo que hace grande este lugar.
 
Cuenta la leyenda, por otro lado, que dos procesiones de bodas se encontraron en el estrecho camino de Ristimagi. Ni una ni la otra quiso ceder el paso. Hubo una pelea y, el novio de una pareja y la novia de la otra, murieron. Los novios supervivientes dijeron que se casarían y serían muy felices. 

Actualmente, los jóvenes solteros acuden a la colina a construir una cruz, se dice que quien lo hace encontrará pareja y será muy feliz. Las cruces son de todos los tamaños y todas de madera, se encuentran situadas en el camino, entre la maleza, apoyadas en el suelo, en los arboles

 La Colina de las Cruces de Ristimagi es un lugar poco o nada conocido pero muy curioso, no hay turistas, solo el silencio y las cruces.

El  extremo noroccidental de la peninsula de Tahkuna fue escenario de una batalla entre las tropas soviéticas y alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. 

La versión oficial soviética cuenta que su ejército luchó con gran coraje, y que el último superviviente se encaramó a lo más alto del faro y salto al vacío disparando sin cesar contra los alemanes. El faro es del año 1875.
 
Detrás del faro hay un monumento que conmemora  a las 852 víctimas que perecieron la noche del 28 de Septiembre de 1994 al hundirse, en el Mar Báltico, el ferry que hacia la ruta de Tallin a Estocolmo. 
Este monumento es un sencillo marco de metal de 12 m de altura orientado hacia el mar. En su interior alberga una gran  cruz de cuya parte inferior cuelga una campana con rostros esculpidos. Esta campana solo suena cuando el viento sopla a la misma velocidad y en la misma dirección que en la fatídica noche del hundimiento.

Nuestra siguiente parada es el faro de Kopu. Por la carretera vamos encontrando vestigios de la guerra.
 
Quizás el faro de Kopu es la construcción más emblemática de la isla. Es uno de los faros más antiguos del mundo funcionando ininterrumpidamente desde su construcción. Se encuentra en un terreno elevado. Tiene una altura de 37 metros y una estructura de piedra caliza blanca de gruesas paredes. La entrada vale 2 €.
 
La isla de Hiiumaa, aunque es la segunda mas grande de Estonia está poco poblada y es bastante rural. El interior es muy boscosa y muchas de las carreteras están sin asfaltar. Esto hace que tardemos bastante en llegar al hotel Kassari Puhkekeskus, situado en Kaina.
La habitación está bien, es una especie de apartamento: tiene cocina, nevera, microondas y una pequeña mesa pero, vaya, que por el precio que tiene, podría estar muchísimo mejor. Pero, por estos lares, tampoco hay demasiado donde elegir y más si lo resuelves a última hora
 
 
Estamos en una zona, un poco perdida, y no tenemos más remedio que quedarnos a cenar en el hotel. 

Me conformo con una ensalada. Cesc no perdona la carne.
 

DOMINGO 9-7-2017


Nos hemos levantado con bastante mal tiempo. Parece que lloverá de un momento a otro porque está muy nublado. No hay demasiado para desayunar: un par de pastas, algo de embutido, un poco de melón troceado y unas tostadas pero sin mermelada. ¿y que voy hacer sin mermelada?. Pues a palo seco.!

Realmente hace fresquete. La temperatura es de 15º. Nuestra primera visita del día sera la capilla de Kassari, una bonita capilla encalada del s. XVIII; lástima que está cerrada.

Pocos pueblos se encuentran, tan solo aldeas y  granjas solitarias.Típico de estas islas, son los molinos de viento.
 
Queremos coger el ferry de las 11:00 hacia Saaremaa. El puerto desde donde sale el ferry es muy pequeño y no vemos por ningún lado dónde comprar los billetes. Nos ponemos a la cola y, cuando viene el ferry, no dudamos en entrar.
 
El tiempo es muy malo y aprovecho para quitarme las sandalias y ponerme calcetines y bambas; tengo los pies helados.

Nos quedamos dentro porque el viento es muy frío. Cuando casi estamos a punto de llegar, viene una señora y nos dice que hay que comprar el billete. Resulta que se compraban en el bar aunque nosotros no nos habíamos dado cuenta. Dos personas y el coche 14.40 €. Rápidamente pagamos el billete  y también, rápidamente, bajamos a la bodega para entrar en el coche ya que la operación de entrada y salida del ferry es muy rápida.
 
Realmente hace bastante frío y empieza a llover. Al norte de Mustjala, en la península de Ninase, se encuentra uno de los iconos de Saaremaa. Se trata de dos grandes molinos de viento con figura humana, un hombre y una mujer, vestidos con los trajes tradicionales.
 Los molinos de viento son característicos de las islas.

Tenemos que poner gasolina. Su precio es de 1,129 €/litro. Para no perder tiempo para comer, buscamos un Hesburger. Este cadena de comida rápida es la que se encuentra más habitualmente en los países bálticos. Digamos que es el McDonald's de estos países. Para mí, las hamburguesas son incluso, mejores. Una hamburguesa tipo cuarto de libra con bebida grande y normal 11.50 € .
Por el camino encontramos bonitas paradas de autobús, cerradas a modo de casita. No me extraña que estén cerradas, si en Julio hace este frío, en pleno invierno debe ser mortal esperar el autobús en la calle.

En Tehumardi, al sur de la playa de Jarve, se erige un gran monumento en memoria a la batalla que tuvo lugar aquí una noche de octubre de 1944 entre los alemanes que se batían en retirada y la división de fusileros estonio-rusos. La situación fue terrible: ambos ejércitos se vieron obligados a luchar en total oscuridad, disparando por intuición o encontrándose con el enemigo a tientas.
 
En el cementerio cercano, reposan los restos de los fallecidos del bando estonio-ruso.

Llegamos a Kuressaare, una tranquila ciudad de calles arboladas, célebre por sus balnearios.  La ciudad se ganó su reputación como centró de salud en el s. XIX, cuando se descubrieron las propiedades curativas del lodo de su litoral y abrió el primer balneario.
El hotel Arabella, no es que sea una maravilla. El edificio parece de la época soviética y, la señora mayor, que hay en recepción, parece una auténtica camarada. Se nos muestra distante, fría y seca. Nuestra habitación se encuentra al final de un largo pasillo que, incluso, da un poco de miedo. Parece que no hay nadie en el hotel.
 
La habitación tiene una pequeña nevera y televisión. También tiene muchos enchufes y esto se agradece ya que llevamos un montón de dispositivos para cargar.

El baño es antiguo y la ducha sobre las baldosas. De aquellas que queda todo el cuarto de baño lleno de agua.
 
Dejamos las cosas y nos vamos dar una vuelta por la ciudad. 
Kuressaare es una agradable y tranquila ciudad con bonitos edificios. Lástima que el tiempo no acompaña pero, con sol, seguramente sería mucho mejor.
 
  
Tiene también unas iglesias ortodoxas y luteranas.
 
Destaca el Ayuntamiento de 1670, con una pareja de leones en la entrada.
 
Muy bonita es la Casa de Pesos y Medidas, actualmente el pub Vaekoja del s. XVII.


Las terrazas se encuentran  vacías de gente. Tampoco hay aglomeraciones paseando.!
 

Lo más interesante de la ciudad es el Castillo, una majestuosa fortaleza situada es una isla artificial y rodeada por un foso. Es el castillo mejor preservado de los países bálticos, y el único de piedra de la época medieval que se ha conservado intacto.
  
La entrada al castillo cuesta 6 €/pax. En su interior alberga el Museo Regional de Saarema pero, el castillo tiene muchas cámaras, salones, pasajes y escaleras.
   

El patio, de planta cuadrada, esta muy bien.
 
Nos ha gustado mucho la visita y, aunque un poco cara la entrada, vale la pena la visita. De regreso al hotel paramos en una pizzeria.

El precio de las pizzas está en función de su tamaño. La pizza grande, de 28 cm. 6.50 € y la pequeña, de 18 cm, 5€. El precio es muy asequible y las pizzas están bastante bien.
Una vez cenados, nos vamos tranquilamente al hotel.

LUNES 10-7-2017


El desayuno no es muy abundante pero, mientras haya pan, nos conformamos. No hay nadie en el restaurante, casi que ni nos atrevemos a hablar...que silencio.!
 
Antes de dejar la ciudad queremos ver una escultura que se encuentra en el puerto. Esta escultura representa a los gigantes Toll y su esposa Piret, siempre dispuestos a ayudar a la gente. Traen una pequeña barca repleta de pescado. La escultura es muy dinámica y transmite mucha energía positiva.

Una vez vista la escultura nos dirigimos hacia Kaali. En nuestro camino encontramos preciosos campos de amapolas.
 
En Kaali se encuentra un conjunto de cráteres formados por un meteorito que, al entrar en la atmósfera, se rompió en pedazos formando una lluvia de bólidos. El fragmento más grande provocó un cráter de  100 metros de ancho y 22 metros de profundidad. Al menos ocho cráteres más se encuentran en los alrededores con un diámetro de 12 a 14 metros y una profundidad de 1 a 4 metros. El cráter principal está ocupado por un lago que se alimenta de aguas subterráneas.
 

En Angla encontramos el conjunto de molinos de viento antiguos más grande de la isla. No hay pérdida ya que se encuentran alineados junto a la carretera. 


De los cinco molinos conservados, cuatro son los típicos molinos de poste de Saaremaa construidos a principios del siglo XX.
  
Realmente son unos molinos muy fotogénicos, muy bonitos. Vale la pena acercarse a ellos. Muy cerca de los molinos hay un desvío que llega a la iglesia de Santa Catalina de Karja. Construida en el s. XIII casi se ha mantenido intacta hasta nuestros días. Tiene una imponente fachada a modo de fortaleza.
 
Dejamos la isla de Saaremaa para entrar a la isla de Muhu a través de una carretera. Lo que nos interesa de esta isla, la tercera más grande de Estonia, es el pequeño pueblo de Koguva convertido en un museo al aire libre. En la actualidad en este pueblo-museo aún viven 30 personas. El precio de la entrada son 3 €/pax. Se puede visitar la antigua escuela y un pequeño museo donde se exponen vestidos tradicionales.

 
  
Después de esta agradable visita al pueblo-museo, nos vamos directamente a coger el ferry que nos llevará al continente. Nos ha gustado la tranquilidad de las islas, los molinos y el estar muy poco "contaminadas" de turistas.
Cogemos el ferry de las 13:00. El billete de la isla de Muhu hacia el continente son 8.40 € el coche y 3 € las personas.
 
Llegamos a Parnu, una importante ciudad balneario que recibe a un gran número de visitantes en busca de descanso y de los célebres tratamientos de lodo. Lo primero que hacemos es buscar un Hesburger para comer. 
Esta tranquila población tiene bonitas casas de madera.
 
Casas adosadas del siglo XVII.

El antiguo Ayuntamiento, un edificio amarillo y blanco de estilo clásico, fue construido en 1797 como residencia de un rico comerciante.

También vemos una bella iglesia ortodoxa, construida hacia 1760, la Iglesia ruso-ortodoxa de Catalina, en honor de Catalina la Grande.


La ciudad es muy agradable. Hay grandes arreglos florales repartidos por todas las calles, dando mucho color y contrastando con los edificios, también coloristas, de la ciudad.
 
Ponemos dirección a Viljandi atravesando el Parque Nacional de Soomaa, la mayor superficie de pantanales, llanuras y bosques costeros de Estonia. Estas ciénagas han proporcionado aislamiento y protección a sus moradores. Según se cuenta, estos parajes están habitados por brujas. Una leyenda asegura que el diablo atrae con malas artes a los lugareños, a los que obliga a quedarse en las ciénagas hasta que el gas que emiten prende fuego y los convierte en seres grotescos. Lo cierto es que éstas ciénagas proporcionaron refugio a todos los que huían de los invasores extranjeros ya que no podían penetrar en ellas con tanta facilidad como en los bosques. 
La única manera de explorar el bosque y las ciénagas es con canoas. Nosotros no tenemos tiempo de paseos y, simplemente, cruzamos el parque. La carretera no está asfaltada pero nos permite ir a unos 40-50 km/hora.
Llegamos al hotel Centrum Viljandi antes de las 19:00 de la tarde. El hotel está situado en un tercer piso de un centro comercial. Es un hotel sencillo, no tiene secador de pelo ni tampoco amenities. El baño es muy viejo y las toallas son muy viejas y casi rotas. La ducha, como viene siendo costumbre, sobre las baldosas.

Dejamos las maletas y vamos a visitar la ciudad. La suerte es que, aunque ya es bastante tarde, el sol no se pone hasta casi las 21:30. Hay muchas horas de luz y esto es una ventaja muy grande para aprovechar el día.
La ciudad es muy tranquila, como todas las que vamos encontrando, un placer para pasear tranquilamente y ver edificios de interés histórico.
 
La iglesia medieval de San Juan se encuentra en un lugar privilegiado. Rodeada de césped de un verde muy intenso contrasta con las paredes blancas de la iglesia.
 
Llegamos hasta las ruinas del Castillo de la Orden de Viljandi, fundado en el s. XIII por los caballeros portaespadas. Con el tiempo, el pueblo que creció a su alrededor se unió a la Liga Hanseática y a lo largo de los siglos fue cambiando de manos entre suecos, polacos y rusos.
 
Al llegar al puente colgante, damos la vuelta y regresamos a la ciudad.
  
El casco antiguo de la ciudad se caracteriza por sus calles adoquinadas y bellos edificios de madera y piedra.
  
Nos quedamos a cenar en un pub llamado Tegelaste Tuba Pubi. El salmón con patatas al horno está buenísimo y lo acompañamos con una buena jarra de cerveza. 

Hemos quedado muy bien además, el precio insuperable 12 €.

Regresamos al hotel, poco a poco, paseando y contemplando los bonitos edificios que nos vamos encontrando.

MARTES 11-7-2017


Nos hemos levantado con un día muy feo. Seguramente antes de salir del hotel ya empezará a llover.
Vamos a desayunar. Hoy ni tan siquiera tomamos zumo porque tiene un color muy raro. 
Salimos hacia el Parque de Mazsalaca, entrando ya, en Letonia sin apenas darnos cuenta.

Al llegar al parque cae un buen chaparrón. Este parque se puede recorrer en coche y esto es lo que haremos ya que, con la que está cayendo, cualquiera lo recorre a pie. El precio es de 5 € por coche. Como somos los únicos que hacemos la ruta, no tenemos ningún problema en ir parando para ver las esculturas de madera que se van sucediendo a lo largo del camino.
  

Llegamos hasta el acantilado de arenisca de la colina del sonido donde, dicen, se puede oir un curioso efecto acústico. Nosotros, por más que escuchamos, no oímos nada de nada.

Aquí hay una gran zona de picnic con mesas, bancos y barbacoas. No me cabe la menor duda que, con sol y un día radiante, todo debe ser muy bonito pero tenemos justamente lo contrario, lluvia y frio.

Retomamos el camino, por donde hemos venido y paramos también en algunas zonas para ver las tallas de madera.
 
Llegamos a Cesis, como no, lloviendo.


Lo primero que hacemos es buscar un lugar para comer. Nos quedamos en una pizzeria y por 14.70 € nos hemos comido un par de excelentes pizzas y dos coca-colas. 
Se dice que Cesis es la ciudad más letona de Letonia. Lo cierto es que invita a pasear por sus tranquilas calles.
   

 
En un bucólico parque, se encuentran las ruinas de un castillo construido en 1209 por los caballeros portaespadas.
  

Dejamos Cesis para llegar a Araishi Archaeological Park, 2 €/pax. Se pueden visitar tres zonas arqueológicas: la reconstrucción de una asentamiento latgal de los siglos IX y X al que se llega a través de una pasarela de madera sobre el agua. 

Originariamente había unas cuarenta casas de madera y se han reconstruido  quince.
  

También podemos ver las ruinas de un castillo de piedra edificado por los livonios en el s. XIV. Este castillo tuvo una gran importancia económica y militar.


Por una pasarela, llegamos al asentamiento reconstruido perteneciente a la Edad  del Bronce en el que hay unas viviendas de juncos y hornos de tierra para asar carne y pescado.
  
En conjunto no es gran cosa ya que todo está en proceso de reconstrucción pero, si estáis por la zona, una escapada no está de más.

La siguiente parada es Sigulda, conocida como la "Suiza letona". Cuenta con una pista olímpica de bobsleigh que discurre por el valle. Es, además, la entrada principal al Parque Nacional de Gauja en donde proliferan castillos medievales y cuevas legendarias.

Una de estas cuevas es la Cueva de Gutmanis. Hay que dejar el coche en el párquing 2,50 € y caminar hacia la cueva. Esta cubierta de inscripciones del s.XVI. Se dice que el agua del arroyo tiene poderes curativos. 

De todas formas, la cueva está asociada a una leyenda: Maija, una bella niña de Sigulda fue llevada al castillo de Turaida tras ser hallada entre los heridos de una batalla. Fue criada como una princesa y cortejada por caballeros venidos de todas partes. Pero Maija amaba a Viktors, el jardinero del castillo y en la Cueva de Gutmanis es donde se encontraban los amantes.
 
  
Aunque ya es un poco tarde, nos acercamos al Castillo de Turaida. Dejamos también el coche en el parquing 1,50 € y compramos los billetes para el museo 2,80 €/pax. Nos ha costado más barato porque las casas y la iglesia ya se encuentran cerradas y sólo podemos verlo por fuera.
El castillo fue construido en ladrillo rojo en 1214. Durante el siglo XVIII hizo explosión al caer un rayo en su almacén de pólvora.
 
En el sendero que va del castillo a la carretera se halla la iglesia de Turaida


En el cementerio, dos limeros custodian la tumba de la legendaria Rosa de Turaida. Maija, la bella doncella, murió cuando uno de sus pretendientes la atrajo hasta la cueva por medio de una carta que imitaba la letra de su amado. A cambio de dejarla marchar, Maija le ofreció su bufanda, afirmando que poseía poderes mágicos protectores. Para demostrárselo, le propuso que le diera un golpe con su espada y, el pretendiente mató a la hermosa joven. Lo que no queda muy claro, es si Maija creía en los poderes de su bufanda o simplemente fue una artimaña para no caer en las manos del pretendiente.

Se cuenta que Viktors enterró a Maija cons us propias manos y plantó uno de los árboles, tras lo cual desapareció para siempre.

Las diversas casas que se encuentran esparcidas por los jardines se pueden ver exposiciones. Todas están abiertas de 10.00- 18.00. Nosotros ya lo hemos encontrado todo cerrado.
 

La ladera situada detrás se conoce como la Colina Daina y, en ella, se pueden ver muchas esculturas dedicadas a los héroes épicos nacionales. Realmente está muy bien cuidado y es muy agradable todo el jardín repleto de enormes esculturas. Nos damos prisa ya que parece que caerá, dentro de nada, el diluvio universal.
  
Hemos cumplido las visitas del día y ponemos dirección hacia Riga

Tenemos el hotel Radi Un Dragi en el centro de la ciudad. La habitación es grande, tiene las dos camas juntas. Una mesa y dos sillas y la televisión ladeada, de modo que, desde la cama, no se puede ver bien. Debemos dejar el coche en el parquing ya que es muy difícil aparcar en esta zona: 15 €/dia,
 
El baño me deja, literalmente, a cuadros. Perooo, hay plato de ducha, cosa bastante infrecuente, de momento, en los hoteles que hemos estado.
 
Salimos del hotel para cenar. A Cesc le apetece carne y, como tenemos muy cerca un Steiku Haoss, probamos esta cadena. 
Pedimos un roast beef  con salsa barbacoa acompañado de una mini ensalada; una ensalada César con beicon, dos cervezas y dos cafés. 
La ensalada César bién, aunque claro, tampoco uno se tiene que complicar demasiado la vida, es una simple ensalada. El roast beef bien pero, por el precio, hubiera podido ser mucho mejor. La cena, cara, nos han soplado 55 € y tenemos la certeza que no repetiremos.
 
Hoy ha sido un día muy completo así que, después de la cena, ya nos retiramos al hotel.
CONTINUARÁ...............................................