jueves, 28 de noviembre de 2013

LA GUARIDA DEL LOBO

Con este nombre se conoce todo un complejo militar situado cerca de Ketrzyn (Polonia). Fue la base de operaciones y centro de mando de Hitler para el avance alemán hacia el frente del este durante la II Guerra Mundial. Esta situado en un espeso bosque. 
Aparcamos el coche y compramos la entrada (40 PLN). La verdad es que el lugar, a pesar de ser turístico, acongoja un poco.

lunes, 25 de noviembre de 2013

GUDRIDUR THORBJARNARDOTTIR, UNA MUJER VIAJERA


Gudridur Thorbjarnardottir nació a finales del 900 en Laugarbrekka (Islandia). 
Después se trasladó a Greenland con sus padres y aquí conoció y se casó con Thorstein, un hijo de Eric el Rojo. El hermano de Thorstein fue Leif Eriksson, el hombre que descubrió Vinland (ahora conocida como América del norte poco después del año 1000....

lunes, 18 de noviembre de 2013

EL PUENTE DE LAS CADENAS

El Puente Széchenyi, más conocido como Puente de las Cadenas, es el más antiguo de la ciudad de Budapest.

Durante el invierno, debido a la congelación del rio, se podía cruzar a pie o a caballo, pero cuando se rompían las placas de hielo, la situación cambiaba totalmente y era muy difícil llegar a la orilla opuesta. Cuando el hielo desaparecia, un transbordador era el medio utilizado para cruzar el Danubio. La dificultad para cruzar en determinadas estaciones fue el principal motivo de su construcción.


domingo, 17 de noviembre de 2013

CAMINO DEL CARAJO

El tramo que va desde la estación de Buchewald hasta la entrada del campo de concentración se llamaba “camino del carajo”.

Desde el momento en que descendían del tren hasta la entrada del campo los prisioneros eran humillados, golpeados, asediados por los perros e incluso asesinados. Aquí comenzaba su infierno....


LAS ESCULTURAS DEL HAMBRE

Las esculturas del hambre del escultor Rowan Gillespie se encuentran en Dublin, ilustran de forma muy clara las penurias de la época de la gran hambruna. Figuras handrajosas y esqueléticas que vagan sin rumbo fijo. Rostros de marcado dolor y mirada perdida....

LA BATALLA DE SOLFERINO I LOS INICIOS DE LA CRUZ ROJA

A unos 10 km al sur del lago de Garda se encuentra un pueblo llamado Solferino. Aquí, el 24 de junio de 1859, tuvo lugar una terrible batalla entre el ejército austriaco y una Alianza de franceses e italianos. La batalla de Solfarino se libró con el propósito de liberar el territorio italiano de la dominación austriaca.

Henry Dunant un negociante y activista a favor de la causa humanitaria llegó a Solferino el mismo día de la batalla. Quedó impresionado por la gran cantidad de heridos agonizantes o muertos, en ambos bandos de las tropas, que yacían en el campo de batalla sin ningún tipo de ayuda.



MEZQUITA DE HASSAN II

Esta colosal mezquita se encuentra en Casablanca, la capital del poder economico de Marruecos, pero ciudad con poco encanto a pesar de tener una película con su nombre. Fue creada para commemorar el 60º cumpleaños del anterior monarca marroqui, el rey Hassan II, dando a la ciudad el emblema que tanto necesitaba.



martes, 5 de noviembre de 2013

ESTONIA- LETONIA -LITUANIA Y HELSINKI


Este año, toca Europa. Ya nos hubiera gustado irnos un poco más lejos pero, no ha podido ser. Teníamos la guía de Estonia, Letonia y Lituania de hace unos años y decidimos que ya iba siendo hora de abrir sus páginas. 

La idea inicial era marcharnos con nuestro propio coche hacia las Bálticas pero, haciendo números, decidimos coger el avión y un coche de alquiler ya que, entre autopistas, gasolina, un coche con muchos años encima y los días que se pierden para llegar, no nos compensaba, ni mirándolo al derecho, ni al revés.
Así que empezamos a mirar vuelos a Tallin y lo compramos con Ryanair. El coche de alquiler lo reservamos a través de Rentalcars. En cuanto a la ruta, queríamos ver los tres países y algo de las islas. Al final, también incluímos una escapada a Helsinki.

7-Julio: Sabadell-Tallin.

8-Julio:Paldiski-Haapsalu- ferri de Rohukula a Heltermaa-Ristimagi-Tahkuna-Köpu-kaina y isla de Kassari. 

9-Juliol:ferri de Soru a Triigi-Mustjala- faro de Kiipsaare tuletorn-Tehumardi-Kuresaare

10-Julio: Kuresaar-Kaali-Koguva--Parnu -Parque Nacional de Sooma-Viljandi.

11-Julio: Viljandi-Mazsalaca-Cesis-Araisi-Ligatne -Sigulda-Turaida-Riga

12-Julio: Riga

13-Julio: Riga

14-Julio: Riga-Salaspils pilseta-Jelgava pils-Mezotnes muiza-Bauskas castell-Rundale Palace Museum-Colina de las Cruces a Jurgaiciai-Siauliai

15-Julio: Siauliai-Palanga-Nemirseta-Karkle-Juodakranté-Raganu Kalnas-Nida-Parnidzio Kopa is Saules Laikrodis-Klaipeda.


16-Julio: Klaipeda-Kaunas -Trakai-Vilnius. 


17-Julio: Vilnius

18-Juliol: Vilnius

19-Julio: Vilnius-Kernave-Puntukas stone-Daugavpils. 


20-Julio: Daugavpils-Aluksne-Rouge-Obinitsa-Piusa-Varska-Rapina

21-Julio: Rapina-Tonja-Tartu-Mustvee-Pukhits-Narva

22-Julio: Narva-Sillamae-Valaste juga-Purtse kindluselamu-Rakvere-Palmse-Sagadi -Altja-Vosu-Kasmu Mareemuuseum-Lahemaa RP-Juminda-Muuksi-Jägala Juga-Jöelahtme -Kostivere-Ulgase-Tallin. 


23-Julio: Tallin

24-Julio: Tallin

25-Julio: Tallin-Helsinki . 

26-Julio: Helsinki

27-Julio: Helsinki-Tallin 

28-Julio: Tallin-Girona-Sabadell.

VIERNES 7-7-2017

Ha llegado el gran día, hoy empezamos las ansiadas vacaciones. Por suerte, nuestro vuelo sale por la tarde y no hemos tenido que hacer el madrugón de cada año. Hemos empleado la mañana en acabar de hacer la maleta, acabar de comprar alguna cosa que nos faltaba, también hemos ido a la farmacia...en fin, que nos ha ido muy bien tener la mañana libre.
Como a Cesc le gusta ir con mucha antelación, a las 12:00 salimos de casa en dirección Aeropuerto de Girona. Dejamos el coche en el párquing que hemos reservado con antelación.
Con el coche perfectamente aparcado y a cubierto, entramos en el aeropuerto. Buscamos algun lugar para comer. El aeropuerto de Girona ha cambiado mucho en los últimos años. Recuerdo que, hace un montón de años, en aquellas escapadas que hacíamos embarcando en este aeropuerto, era muy pequeño y no había casi nada. Algunas veces incluso nos traíamos el bocata porque era difícil tomar algo "decente". Por suerte, todo ha cambiado y ahora hay cantidad de tiendas y restaurantes donde elegir y quedar satisfechos.
Vamos con tiempo y no hace falta correr. Cesc pide un menú de ensalada y pollo con patatas fritas y yo, un bocata de beicon con queso. Rematamos la comida con un par de cafes y aprovecho para tomarme las pastillas de rigor.
Después facturamos las maletas en el mostrador de  Ryanair. Si se tiene hecha la facturación on-line, todo es muy rápido.
 
Con 20 minutos de retraso empezamos a embarcar. Tenemos la fila 6. El avión va a tope de gente.  El avión se ha movido un poco pero nada a destacar. A las 9:05 llegamos a Tallin.
Vamos a pie hacia el hotel ya que está muy cerca, más o menos a unos 600 metros. Hace bastante fresquete y tenemos que parar para sacar una sudadera de la maleta ya que me estoy pelando de frio.
Al llegar al hotel  Ulemiste preguntamos si podemos cenar ya que por aqui no se ve nada abierto. 

Nos dicen que nos demos prisa que pronto van a cerrar. Dejamos las maletas en recepción y sin subir a la habitación nos vamos a cenar. No tenemos demasiada hambre y, con una ensalada, ya tenemos suficiente.
La habitación está bien. Tiene una televisión bastante grande y un minibar muy bien surtido. 
El baño no me gusta demasiado porque la ducha no tiene plato, el agua cae directamente sobre las baldosas.
 

SABADO 8-7-2017

Hemos puesto el despertador a las 8:30 aunque poco después de las 4:00 ya estoy despierta. Amanece muy temprano y no hay persianas, con el primer rayo de luz ya tengo los ojos abiertos.
No tenemos el desayuno incluido. El hotel no es, precisamente, barato y, con los desayunos, se nos pasaba de presupuesto. Como tenemos que volver al aeropuerto para recoger el coche, pensamos en desayunar allí. 

Dejamos el hotel. 
 

Nos ha ido muy bien encontrar un hotel tan cerca del aeropuerto, caminando, hemos llegado sin ningún problema.

Llegamos al aeropuerto y buscamos algún lugar para desayunar. Curiosamente, no hay nada abierto y tenemos que esperar a que abran. Sólo vemos una tienda en la que venden un poco de todo. Compramos unos croasants y unos cafés con leche y, sin sentarnos, desayunamos. 
Son muy  curiosos los lavabos del aeropuerto. Muy artísticos.

 
Hemos alquilado el coche con Hertz. El trámite es rápido ya que todo lo hemos hecho a través de Rentalcars. Nos dan un Kia de color rojo, bastante nuevo. Un coche pequeño pero que esperamos nos aguante todos los quilómetros que le tocaran hacer.

Como de costumbre, las dos maletas no caben en el maletero y una tiene que ir en el asiento de atrás; por suerte los cristales de atrás están tintados y no se ve nada.
Salimos hacia Paldiski. Esta ciudad ya la vimos cuando estuvimos un fin de semana en Tallín pero, en aquella ocasión, no teníamos coche y la visita fue bastante rápida.
Paldiski tenía la mayor base de submarinos nucleares de toda la Unión Soviética. Esta zona fue la primera de Estonia en ser ocupada por las tropas soviéticas en 1939 y la última en ser abandonada en 1994. 
En el 2011 encontramos una ciudad gris y triste, bloques de apartamentos de hormigón muy deteriorados y muchos restos de antiguos edificios totalmente en ruinas. 
En esta ocasión, vemos una ciudad totalmente diferente, muy cambiada. En estos seis años, la ciudad ha dado un vuelco. Los edificios en ruinas ya no están y los bloques de pisos de hormigón parecen restaurados y pintados; se ven niños en los parques y la población no tiene la cara de tristeza que vimos años atrás.
 

La estación de tren esta impecable-
 
Llegamos hasta el faro de color rojo que dicen es el más alto del país.

Y los acantilados de piedra caliza.

Seguimos hacia Haapsalu para ver el Castillo del Obispo. El castillo está en ruinas. Se conserva bastante bien una torre y gran parte de la muralla exterior.
  
La entrada son 5 €/pax pero nosotros sólo visitamos el exterior ya que, entre una cosa y la otra, se nos ha hecho un poco tarde. 
El paseo marítimo es tranquilo y relajante.
 
Tenemos que coger el ferry para llegar a la isla de Hiumaa. Estamos de suerte, podremos coger el ferry de las 14:30. Compramos el pasaje de coche y dos personas 16,80 € y nos ponemos a la cola. Un cartel nos anuncia que en 28 minutos podremos embarcar.
 

Después de poco tiempo vemos llegar el ferry de color rojo.
 
Abre sus poderosas puertas y todos a dentro.

El trayecto dura, más o menos, una hora y media. El ferry va lleno de coches.


Como es bastante tarde, aprovechamos para comer en el restaurante del ferry: Cesc se queda con  patatas fritas, ensalada y frankfurt  y yo opto por probar unas kibinas que, aunque estemos en Estonia, es una especialidad lituana; lo acompañamos con coca-cola y zumo de tomate 15,10 €
 
Realmente las kibinas no me han gustado nada. Son como unas empanadillas rellenas de carne. Tendré que probarlas otra vez en su lugar de origen, Lituania.
Tenemos el tiempo justo de comer y hacer cuatro apuntes en la tablet. Prácticamente cuando se divisa la costa ya puedes ir hacia el coche ya que, en un momento, el ferry llega y, sin apenas darte cuenta, ya han abierto el portón para salir.
 
Hiiumaa es la segunda isla más grande de Estonia. Ponemos rumbo hacia Ristimagi, hacia la Colina de las Cruces
El norte de la isla estaba habitada por granjeros suecos hasta finales del s.XVIII. Catalina II los expulsó de sus granjas y los reinstaló en el sur de Ucrania con la falsa promesa de tener una vida mejor. Estos últimos suecos realizaron en ésta pequeña colina, su último acto de fe antes de partir y construyeron unas rudimentarias cruces.
Ahora, la gente que visita el lugar, construye cruces en memoria de los suecos expulsados de Hiiumaa. Las cruces han de ser de ser de material local y, en ningún caso, ha de dañar la naturaleza. De este modo, las cruces están hechas de troncos de madera y atadas con restos de hojas. Son todas muy, muy rudimentarias pero esto, es lo que hace grande este lugar.
 
Cuenta la leyenda, por otro lado, que dos procesiones de bodas se encontraron en el estrecho camino de Ristimagi. Ni una ni la otra quiso ceder el paso. Hubo una pelea y, el novio de una pareja y la novia de la otra, murieron. Los novios supervivientes dijeron que se casarían y serían muy felices. 

Actualmente, los jóvenes solteros acuden a la colina a construir una cruz, se dice que quien lo hace encontrará pareja y será muy feliz. Las cruces son de todos los tamaños y todas de madera, se encuentran situadas en el camino, entre la maleza, apoyadas en el suelo, en los arboles

 La Colina de las Cruces de Ristimagi es un lugar poco o nada conocido pero muy curioso, no hay turistas, solo el silencio y las cruces.

El  extremo noroccidental de la peninsula de Tahkuna fue escenario de una batalla entre las tropas soviéticas y alemanas durante la Segunda Guerra Mundial. 

La versión oficial soviética cuenta que su ejército luchó con gran coraje, y que el último superviviente se encaramó a lo más alto del faro y salto al vacío disparando sin cesar contra los alemanes. El faro es del año 1875.
 
Detrás del faro hay un monumento que conmemora  a las 852 víctimas que perecieron la noche del 28 de Septiembre de 1994 al hundirse, en el Mar Báltico, el ferry que hacia la ruta de Tallin a Estocolmo. 
Este monumento es un sencillo marco de metal de 12 m de altura orientado hacia el mar. En su interior alberga una gran  cruz de cuya parte inferior cuelga una campana con rostros esculpidos. Esta campana solo suena cuando el viento sopla a la misma velocidad y en la misma dirección que en la fatídica noche del hundimiento.

Nuestra siguiente parada es el faro de Kopu. Por la carretera vamos encontrando vestigios de la guerra.
 
Quizás el faro de Kopu es la construcción más emblemática de la isla. Es uno de los faros más antiguos del mundo funcionando ininterrumpidamente desde su construcción. Se encuentra en un terreno elevado. Tiene una altura de 37 metros y una estructura de piedra caliza blanca de gruesas paredes. La entrada vale 2 €.
 
La isla de Hiiumaa, aunque es la segunda mas grande de Estonia está poco poblada y es bastante rural. El interior es muy boscosa y muchas de las carreteras están sin asfaltar. Esto hace que tardemos bastante en llegar al hotel Kassari Puhkekeskus, situado en Kaina.
La habitación está bien, es una especie de apartamento: tiene cocina, nevera, microondas y una pequeña mesa pero, vaya, que por el precio que tiene, podría estar muchísimo mejor. Pero, por estos lares, tampoco hay demasiado donde elegir y más si lo resuelves a última hora
 
 
Estamos en una zona, un poco perdida, y no tenemos más remedio que quedarnos a cenar en el hotel. 

Me conformo con una ensalada. Cesc no perdona la carne.
 

DOMINGO 9-7-2017


Nos hemos levantado con bastante mal tiempo. Parece que lloverá de un momento a otro porque está muy nublado. No hay demasiado para desayunar: un par de pastas, algo de embutido, un poco de melón troceado y unas tostadas pero sin mermelada. ¿y que voy hacer sin mermelada?. Pues a palo seco.!

Realmente hace fresquete. La temperatura es de 15º. Nuestra primera visita del día sera la capilla de Kassari, una bonita capilla encalada del s. XVIII; lástima que está cerrada.

Pocos pueblos se encuentran, tan solo aldeas y  granjas solitarias.Típico de estas islas, son los molinos de viento.
 
Queremos coger el ferry de las 11:00 hacia Saaremaa. El puerto desde donde sale el ferry es muy pequeño y no vemos por ningún lado dónde comprar los billetes. Nos ponemos a la cola y, cuando viene el ferry, no dudamos en entrar.
 
El tiempo es muy malo y aprovecho para quitarme las sandalias y ponerme calcetines y bambas; tengo los pies helados.

Nos quedamos dentro porque el viento es muy frío. Cuando casi estamos a punto de llegar, viene una señora y nos dice que hay que comprar el billete. Resulta que se compraban en el bar aunque nosotros no nos habíamos dado cuenta. Dos personas y el coche 14.40 €. Rápidamente pagamos el billete  y también, rápidamente, bajamos a la bodega para entrar en el coche ya que la operación de entrada y salida del ferry es muy rápida.
 
Realmente hace bastante frío y empieza a llover. Al norte de Mustjala, en la península de Ninase, se encuentra uno de los iconos de Saaremaa. Se trata de dos grandes molinos de viento con figura humana, un hombre y una mujer, vestidos con los trajes tradicionales.
 Los molinos de viento son característicos de las islas.

Tenemos que poner gasolina. Su precio es de 1,129 €/litro. Para no perder tiempo para comer, buscamos un Hesburger. Este cadena de comida rápida es la que se encuentra más habitualmente en los países bálticos. Digamos que es el McDonald's de estos países. Para mí, las hamburguesas son incluso, mejores. Una hamburguesa tipo cuarto de libra con bebida grande y normal 11.50 € .
Por el camino encontramos bonitas paradas de autobús, cerradas a modo de casita. No me extraña que estén cerradas, si en Julio hace este frío, en pleno invierno debe ser mortal esperar el autobús en la calle.

En Tehumardi, al sur de la playa de Jarve, se erige un gran monumento en memoria a la batalla que tuvo lugar aquí una noche de octubre de 1944 entre los alemanes que se batían en retirada y la división de fusileros estonio-rusos. La situación fue terrible: ambos ejércitos se vieron obligados a luchar en total oscuridad, disparando por intuición o encontrándose con el enemigo a tientas.
 
En el cementerio cercano, reposan los restos de los fallecidos del bando estonio-ruso.

Llegamos a Kuressaare, una tranquila ciudad de calles arboladas, célebre por sus balnearios.  La ciudad se ganó su reputación como centró de salud en el s. XIX, cuando se descubrieron las propiedades curativas del lodo de su litoral y abrió el primer balneario.
El hotel Arabella, no es que sea una maravilla. El edificio parece de la época soviética y, la señora mayor, que hay en recepción, parece una auténtica camarada. Se nos muestra distante, fría y seca. Nuestra habitación se encuentra al final de un largo pasillo que, incluso, da un poco de miedo. Parece que no hay nadie en el hotel.
 
La habitación tiene una pequeña nevera y televisión. También tiene muchos enchufes y esto se agradece ya que llevamos un montón de dispositivos para cargar.

El baño es antiguo y la ducha sobre las baldosas. De aquellas que queda todo el cuarto de baño lleno de agua.
 
Dejamos las cosas y nos vamos dar una vuelta por la ciudad. 
Kuressaare es una agradable y tranquila ciudad con bonitos edificios. Lástima que el tiempo no acompaña pero, con sol, seguramente sería mucho mejor.
 
  
Tiene también unas iglesias ortodoxas y luteranas.
 
Destaca el Ayuntamiento de 1670, con una pareja de leones en la entrada.
 
Muy bonita es la Casa de Pesos y Medidas, actualmente el pub Vaekoja del s. XVII.


Las terrazas se encuentran  vacías de gente. Tampoco hay aglomeraciones paseando.!
 

Lo más interesante de la ciudad es el Castillo, una majestuosa fortaleza situada es una isla artificial y rodeada por un foso. Es el castillo mejor preservado de los países bálticos, y el único de piedra de la época medieval que se ha conservado intacto.
  
La entrada al castillo cuesta 6 €/pax. En su interior alberga el Museo Regional de Saarema pero, el castillo tiene muchas cámaras, salones, pasajes y escaleras.
   

El patio, de planta cuadrada, esta muy bien.
 
Nos ha gustado mucho la visita y, aunque un poco cara la entrada, vale la pena la visita. De regreso al hotel paramos en una pizzeria.

El precio de las pizzas está en función de su tamaño. La pizza grande, de 28 cm. 6.50 € y la pequeña, de 18 cm, 5€. El precio es muy asequible y las pizzas están bastante bien.
Una vez cenados, nos vamos tranquilamente al hotel.

LUNES 10-7-2017

El desayuno no es muy abundante pero, mientras haya pan, nos conformamos. No hay nadie en el restaurante, casi que ni nos atrevemos a hablar...que silencio.!
 
Antes de dejar la ciudad queremos ver una escultura que se encuentra en el puerto. Esta escultura representa a los gigantes Toll y su esposa Piret, siempre dispuestos a ayudar a la gente. Traen una pequeña barca repleta de pescado. La escultura es muy dinámica y transmite mucha energía positiva.

Una vez vista la escultura nos dirigimos hacia Kaali. En nuestro camino encontramos preciosos campos de amapolas.
 
En Kaali se encuentra un conjunto de cráteres formados por un meteorito que, al entrar en la atmósfera, se rompió en pedazos formando una lluvia de bólidos. El fragmento más grande provocó un cráter de  100 metros de ancho y 22 metros de profundidad. Al menos ocho cráteres más se encuentran en los alrededores con un diámetro de 12 a 14 metros y una profundidad de 1 a 4 metros. El cráter principal está ocupado por un lago que se alimenta de aguas subterráneas.
 

En Angla encontramos el conjunto de molinos de viento antiguos más grande de la isla. No hay pérdida ya que se encuentran alineados junto a la carretera. 


De los cinco molinos conservados, cuatro son los típicos molinos de poste de Saaremaa construidos a principios del siglo XX.
  
Realmente son unos molinos muy fotogénicos, muy bonitos. Vale la pena acercarse a ellos. Muy cerca de los molinos hay un desvío que llega a la iglesia de Santa Catalina de Karja. Construida en el s. XIII casi se ha mantenido intacta hasta nuestros días. Tiene una imponente fachada a modo de fortaleza.
 
Dejamos la isla de Saaremaa para entrar a la isla de Muhu a través de una carretera. Lo que nos interesa de esta isla, la tercera más grande de Estonia, es el pequeño pueblo de Koguva convertido en un museo al aire libre. En la actualidad en este pueblo-museo aún viven 30 personas. El precio de la entrada son 3 €/pax. Se puede visitar la antigua escuela y un pequeño museo donde se exponen vestidos tradicionales.

 
  
Después de esta agradable visita al pueblo-museo, nos vamos directamente a coger el ferry que nos llevará al continente. Nos ha gustado la tranquilidad de las islas, los molinos y el estar muy poco "contaminadas" de turistas.
Cogemos el ferry de las 13:00. El billete de la isla de Muhu hacia el continente son 8.40 € el coche y 3 € las personas.
 
Llegamos a Parnu, una importante ciudad balneario que recibe a un gran número de visitantes en busca de descanso y de los célebres tratamientos de lodo. Lo primero que hacemos es buscar un Hesburger para comer. 
Esta tranquila población tiene bonitas casas de madera.
 
Casas adosadas del siglo XVII.

El antiguo Ayuntamiento, un edificio amarillo y blanco de estilo clásico, fue construido en 1797 como residencia de un rico comerciante.

También vemos una bella iglesia ortodoxa, construida hacia 1760, la Iglesia ruso-ortodoxa de Catalina, en honor de Catalina la Grande.


La ciudad es muy agradable. Hay grandes arreglos florales repartidos por todas las calles, dando mucho color y contrastando con los edificios, también coloristas, de la ciudad.
 
Ponemos dirección a Viljandi atravesando el Parque Nacional de Soomaa, la mayor superficie de pantanales, llanuras y bosques costeros de Estonia. Estas ciénagas han proporcionado aislamiento y protección a sus moradores. Según se cuenta, estos parajes están habitados por brujas. Una leyenda asegura que el diablo atrae con malas artes a los lugareños, a los que obliga a quedarse en las ciénagas hasta que el gas que emiten prende fuego y los convierte en seres grotescos. Lo cierto es que éstas ciénagas proporcionaron refugio a todos los que huían de los invasores extranjeros ya que no podían penetrar en ellas con tanta facilidad como en los bosques. 
La única manera de explorar el bosque y las ciénagas es con canoas. Nosotros no tenemos tiempo de paseos y, simplemente, cruzamos el parque. La carretera no está asfaltada pero nos permite ir a unos 40-50 km/hora.
Llegamos al hotel Centrum Viljandi antes de las 19:00 de la tarde. El hotel está situado en un tercer piso de un centro comercial. Es un hotel sencillo, no tiene secador de pelo ni tampoco amenities. El baño es muy viejo y las toallas son muy viejas y casi rotas. La ducha, como viene siendo costumbre, sobre las baldosas.

Dejamos las maletas y vamos a visitar la ciudad. La suerte es que, aunque ya es bastante tarde, el sol no se pone hasta casi las 21:30. Hay muchas horas de luz y esto es una ventaja muy grande para aprovechar el día.
La ciudad es muy tranquila, como todas las que vamos encontrando, un placer para pasear tranquilamente y ver edificios de interés histórico.
 
La iglesia medieval de San Juan se encuentra en un lugar privilegiado. Rodeada de césped de un verde muy intenso contrasta con las paredes blancas de la iglesia.
 
Llegamos hasta las ruinas del Castillo de la Orden de Viljandi, fundado en el s. XIII por los caballeros portaespadas. Con el tiempo, el pueblo que creció a su alrededor se unió a la Liga Hanseática y a lo largo de los siglos fue cambiando de manos entre suecos, polacos y rusos.
 
Al llegar al puente colgante, damos la vuelta y regresamos a la ciudad.
  
El casco antiguo de la ciudad se caracteriza por sus calles adoquinadas y bellos edificios de madera y piedra.
  
Nos quedamos a cenar en un pub llamado Tegelaste Tuba Pubi. El salmón con patatas al horno está buenísimo y lo acompañamos con una buena jarra de cerveza. 

Hemos quedado muy bien además, el precio insuperable 12 €.

Regresamos al hotel, poco a poco, paseando y contemplando los bonitos edificios que nos vamos encontrando.

MARTES 11-7-2017


Nos hemos levantado con un día muy feo. Seguramente antes de salir del hotel ya empezará a llover.
Vamos a desayunar. Hoy ni tan siquiera tomamos zumo porque tiene un color muy raro. 
Salimos hacia el Parque de Mazsalaca, entrando ya, en Letonia sin apenas darnos cuenta.


Al llegar al parque cae un buen chaparrón. Este parque se puede recorrer en coche y esto es lo que haremos ya que, con la que está cayendo, cualquiera lo recorre a pie. El precio es de 5 € por coche. Como somos los únicos que hacemos la ruta, no tenemos ningún problema en ir parando para ver las esculturas de madera que se van sucediendo a lo largo del camino.
  

Llegamos hasta el acantilado de arenisca de la colina del sonido donde, dicen, se puede oir un curioso efecto acústico. Nosotros, por más que escuchamos, no oímos nada de nada.

Aquí hay una gran zona de picnic con mesas, bancos y barbacoas. No me cabe la menor duda que, con sol y un día radiante, todo debe ser muy bonito pero tenemos justamente lo contrario, lluvia y frio.

Retomamos el camino, por donde hemos venido y paramos también en algunas zonas para ver las tallas de madera.
 
Llegamos a Cesis, como no, lloviendo.


Lo primero que hacemos es buscar un lugar para comer. Nos quedamos en una pizzeria y por 14.70 € nos hemos comido un par de excelentes pizzas y dos coca-colas. 
Se dice que Cesis es la ciudad más letona de Letonia. Lo cierto es que invita a pasear por sus tranquilas calles.
   

 
En un bucólico parque, se encuentran las ruinas de un castillo construido en 1209 por los caballeros portaespadas.
  

Dejamos Cesis para llegar a Araishi Archaeological Park, 2 €/pax. Se pueden visitar tres zonas arqueológicas: la reconstrucción de una asentamiento latgal de los siglos IX y X al que se llega a través de una pasarela de madera sobre el agua. 

Originariamente había unas cuarenta casas de madera y se han reconstruido  quince.
  

También podemos ver las ruinas de un castillo de piedra edificado por los livonios en el s. XIV. Este castillo tuvo una gran importancia económica y militar.


Por una pasarela, llegamos al asentamiento reconstruido perteneciente a la Edad  del Bronce en el que hay unas viviendas de juncos y hornos de tierra para asar carne y pescado.
  
En conjunto no es gran cosa ya que todo está en proceso de reconstrucción pero, si estáis por la zona, una escapada no está de más.

La siguiente parada es Sigulda, conocida como la "Suiza letona". Cuenta con una pista olímpica de bobsleigh que discurre por el valle. Es, además, la entrada principal al Parque Nacional de Gauja en donde proliferan castillos medievales y cuevas legendarias.


Una de estas cuevas es la Cueva de Gutmanis. Hay que dejar el coche en el párquing 2,50 € y caminar hacia la cueva. Esta cubierta de inscripciones del s.XVI. Se dice que el agua del arroyo tiene poderes curativos. 


De todas formas, la cueva está asociada a una leyenda: Maija, una bella niña de Sigulda fue llevada al castillo de Turaida tras ser hallada entre los heridos de una batalla. Fue criada como una princesa y cortejada por caballeros venidos de todas partes. Pero Maija amaba a Viktors, el jardinero del castillo y en la Cueva de Gutmanis es donde se encontraban los amantes.
 
  
Aunque ya es un poco tarde, nos acercamos al Castillo de Turaida. Dejamos también el coche en el parquing 1,50 € y compramos los billetes para el museo 2,80 €/pax. Nos ha costado más barato porque las casas y la iglesia ya se encuentran cerradas y sólo podemos verlo por fuera.
El castillo fue construido en ladrillo rojo en 1214. Durante el siglo XVIII hizo explosión al caer un rayo en su almacén de pólvora.
 
En el sendero que va del castillo a la carretera se halla la iglesia de Turaida


En el cementerio, dos limeros custodian la tumba de la legendaria Rosa de Turaida. Maija, la bella doncella, murió cuando uno de sus pretendientes la atrajo hasta la cueva por medio de una carta que imitaba la letra de su amado. A cambio de dejarla marchar, Maija le ofreció su bufanda, afirmando que poseía poderes mágicos protectores. Para demostrárselo, le propuso que le diera un golpe con su espada y, el pretendiente mató a la hermosa joven. Lo que no queda muy claro, es si Maija creía en los poderes de su bufanda o simplemente fue una artimaña para no caer en las manos del pretendiente.

Se cuenta que Viktors enterró a Maija cons us propias manos y plantó uno de los árboles, tras lo cual desapareció para siempre.

Las diversas casas que se encuentran esparcidas por los jardines se pueden ver exposiciones. Todas están abiertas de 10.00- 18.00. Nosotros ya lo hemos encontrado todo cerrado.
 

La ladera situada detrás se conoce como la Colina Daina y, en ella, se pueden ver muchas esculturas dedicadas a los héroes épicos nacionales. Realmente está muy bien cuidado y es muy agradable todo el jardín repleto de enormes esculturas. Nos damos prisa ya que parece que caerá, dentro de nada, el diluvio universal.
  
Hemos cumplido las visitas del día y ponemos dirección hacia Riga

Tenemos el hotel Radi Un Dragi en el centro de la ciudad. La habitación es grande, tiene las dos camas juntas. Una mesa y dos sillas y la televisión ladeada, de modo que, desde la cama, no se puede ver bien. Debemos dejar el coche en el parquing ya que es muy difícil aparcar en esta zona: 15 €/dia,
 
El baño me deja, literalmente, a cuadros. Perooo, hay plato de ducha, cosa bastante infrecuente, de momento, en los hoteles que hemos estado.
 
Salimos del hotel para cenar. A Cesc le apetece carne y, como tenemos muy cerca un Steiku Haoss, probamos esta cadena. 
Pedimos un roast beef  con salsa barbacoa acompañado de una mini ensalada; una ensalada César con beicon, dos cervezas y dos cafés. 
La ensalada César bién, aunque claro, tampoco uno se tiene que complicar demasiado la vida, es una simple ensalada. El roast beef bien pero, por el precio, hubiera podido ser mucho mejor. La cena, cara, nos han soplado 55 € y tenemos la certeza que no repetiremos.
 
Hoy ha sido un día muy completo así que, después de la cena, ya nos retiramos al hotel.

MIERCOLES 12-7-2017


Después del desayuno, estamos preparados para empezar a visitar la ciudad. Riga es la mayor de las tres capitales bálticas. Su casco antiguo es Patrimonio de la Humanidad. Paseamos  por las calles empedradas y alzando la mirada para ver hermosos edificios como la casa de Mentzandorff, una residencia del s. XVII , ejemplo de una casa adinerada, actualmente convertida en museo.


La iglesia de San Pedro representa el skyline de Riga. De confesión luterana, sus orígenes se remontan al s. XIII. Debido a las diversas vicisitudes a sufrido varias remodelaciones. La entrada cuesta 5 €/pax.

El interior es muy sobrio. A mi entender el precio es excesivo.
 

En la plaza del Ayuntamiento se encuentran edificios espectaculares, como la Casa de las Cabezas Negras, uno de los edificios más representativos del casco antiguo de  Riga. Este ornamentado edificio fue construido en el s.XIV para albergar la sede de la Hermandad de los Cabezas Negras, una asociación de comerciantes solteros. Fue destruido durante la II Guerra Mundial y vuelto a reconstruir entre los años 1995 y 1999.

 
Frente a la Casa de las Cabezas Negras, se encuentra la estatua de Roland espada en mano. Roland era considerado el defensor de los acusados.

El Ayuntamiento, en el lado opuesto de la plaza, se construyó en el año 2002.

En la plaza, también se encuentra el Museo de la Ocupación en Letonia. El museo repasa las ocupaciones nazi y soviética de Letonia entre 1940 y 1991. Es una pena pero, no podemos verlo porque el museo está en remodelación.

La catedral de Santa María, es el mayor templo de los países bálticos. Fue construida en el s. XIII aunque ha sufrido varias reformas a lo largo de los siglos y presenta varios estilos arquitectónicos diferentes. Esta catedral ha estado muy vinculada a la música y, prácticamente, todos los días del año se celebran conciertos. Tenemos la "pega" que en estos momentos se va ha celebrar un concierto. Aunque nos apetecería quedarnos, no hay tiempo, y no podemos entrar. Tendremos que volver más tarde para ver el interior.
 
Donde antaño se localizaba el mercado central de Riga, se alza la estatua de los fusileros, de color rojo oscuro. Estos fusileros eran ocho regimientos creados en la Primera Guerra Mundial para luchar en el Ejército Imperial ruso. Cuando estalló la Revolución rusa, la mayoría de ellos apoyó a los bolcheviques.Durante la época soviética se les conocÍa como los Fusileros Letones Rojos.

En nuestro camino hacia el rio Daugava, vemos interesantes edificios.

  
Al llegar al río vemos la estatua de Lielais Kristaps, el fundador de la ciudad. Según la la leyenda, este hombre alto y fuerte, vivía en el margen derecho del río. Transportaba a la gente a través del río Daugava. Una noche, mientras dormía, escuchó el llanto de un niño que procedía de la otra orilla. Sin dudarlo, fue en busca del niño y, con gran esfuerzo, consiguió llevarlo a su cabaña, donde lo puso a dormir junto a él. A la mañana siguiente, encontró un cofre de monedas en el lugar donde estaba el niño. El hombre utilizó las monedas para construir la ciudad. El primer edificio de Riga se construyó en el lugar donde Kristaps tenía su cabaña.

Frente a nosotros vemos el castillo de Riga. Construido en 1330 sirvió de residencia al gran maestre. A sufrido numerosas transformaciones a lo largo de los siglos y, su aspecto exterior, dista mucho de presentar la forma de un castillo clásico. Actualmente es la sede del presidente de Letonia.
 
La hilera de casas más antigua de la ciudad se encuentra en la calle Maza Pils, concretamente en los números 17, 19 y 21 y son conocidas como Los Tres Hermanos.
La casa número 17 presume de ser la más antigua ya que data del siglo XV.

La casa del número 19 es del s. XVIII.
 

El edificio del número 21 es de finales del s. XVII. En conjunto las tres casas están muy bien y es una de las estampas más fotografiadas de Riga.

Seguimos paseando por el casco antiguo a través de sus callejuelas empedradas de las que se levantan bonitas edificaciones.
 

Llegamos a la única puerta que queda en pie de las ocho que tenía la muralla de Riga. Fue construida a finales del s. XVII para dar acceso a la ciudad a los soldados suecos del cuartel de Santiago.


La Torre de la Pólvora, del s. XIV, es la única que ha sobrevivido de las 18 que había originalmente. Ha tenido diversos usos: almacén de pólvora, cárcel, cámara de tortura, museo, local para celebraciones estudiantiles; en la actualidad alberga el Museo de la Guerra.

Continuamos nuestro paseo hacia la colina del Bastión, un montículo junto a las antiguas fortificaciones de Riga. En los senderos, a cada lado del canal, se alzan cinco losas que representan los monumentos a las Víctimas del 20 de Enero de 1991. Cinco personas fueron asesinadas en este lugar cuando las fuerzas especiales soviéticas irrumpieron en el Ministerio del interior.
 
El parque es muy agradable, está bien cuidado. 
  
Incluso tiene un puente del amor, con candados incluidos.
 
Justo al salir del parque, vemos el monumento a la Libertad. Se levantó en 1935 y representa a una figura femenina de bronce que sostiene tres estrellas orientadas hacia el oeste que representan tres regiones de Letonia. Durante la época soviética estaba prohibido visitarlo. A finales de los años ochenta y principios de los noventa, el monumento a la libertad se convirtió en el centro del movimiento independentista que comenzó el 14 de junio de 1987 cuando 5.000 personas se reunieron en el lugar, "ilegalmente", para conmemorar a las víctimas de las deportaciones estalinistas. 
 
Tenemos la suerte de poder estar a la hora justa para presenciar el cambio de guardia (cada hora en punto de 9.00 a 18.00). Realmente es un espectáculo solemne.
  
Aprovechamos que hay un McDonald's muy cerca y hacemos un alto para comer. Continuamos nuestro paseo hacia la catedral ortodoxa rusa. Inaugurada en 1884 se utilizó como planetario durante la época soviética
 
Riga es la ciudad que cuenta con más edificios arquitectónicos en estilo Art Nouveau en todo el mundo. Más de 750 edificios modernistas se encuentran repartidos por la ciudad, incluso hay barrios enteros en los que al pasear  por sus calles te sientes transportado en el tiempo. 
A finales del s. XIX, la ciudad vivió una gran prosperidad económica, gracias al comercio y la industria.
El primer puerto del Báltico se encontraba en Riga, y era la quinta ciudad de la Rusia Imperial. Este crecimiento económico supuso también un crecimiento demográfico lo que ocasionó un "boom" inmobiliario que obligó a la ciudad a crecer extramuros.
Dos eventos marcan la llegada de esta nueva arquitectura: la exposición etnográfica letona de 1896 y la exposición de la industria y la artesanía de 1901, conmemorativa del setecientos aniversario de la ciudad. Todos los pabellones que se construyen por los jóvenes arquitectos graduados en el Instituto Politécnico de Riga, lo hacen según el nuevo estilo imperante pero adaptándolo a la identidad letona. 
-La primera corriente que apareció fue el estilo Decorativo: decoración muy recargada en las fachadas donde abundan las formas geométricas, motivos vegetales, máscaras muy expresivas y no puede faltar la figura femenina, símbolo de la belleza
A partir de 1906 aparece la corriente Racionalista o Perpendicular que se adapta a la cultura letona: se hace énfasis a la composición vertical de la fachada para esto se incluyen todos aquellos elementos que vinculan varios pisos y que incluso pueden sobresalir de la fachada.
El Romanticismo Nacionalista es la tercera corriente: aparecen los techos inclinados, volúmenes muy aparentes y se incluyen ornamentos propios del folklore local.

Las principales calles donde se localizan estos bellos edificios se encuentran principalmente en: Alberta iela, Elizabetes iela, algunas calles del distrito de las embajadas como Strelnieku iela y Vilandes iela así como, en el mismo centro histórico. 


Hay que mirar siempre hacia arriba para ver toda la ornamentación.
     
Después de ver toda esta belleza arquitectónica no me cuesta nada entender que Riga sea Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1997.
La ciudad tiene muchas zonas verdes donde los ciudadanos pueden hacer deporte, descansar, pasear y remar en familia.
En nuestro camino hacia uno de estos parques vemos una enorme monumento a un mono astronauta en reconocimiento a todos los animales que mandaron al espacio en la carrera por la conquista del espacio exterior. No se puede negar que la estatua es colosal.

Nos falta por ver la Casa Gato, casi un icono de la ciudad. A principios del s. XIX el dueño de esta residencia puso estatuas de gatos negros con la espalda arqueada y la cola levantada en lo alto del edificio y mirando al edificio del Gran Gremio. Se trataba de un gesto desafiante contra esta institución, que le había negado la entrada, ya que ésta se reservaba estrictamente para comerciantes alemanes adinerados. Tras un largo juicio, fue admitido bajo la condición de que pusiera los felinos en otra posición.
 
El Gran Gremio, creado en el siglo XVIII monopolizó el comercio de Riga durante muchos años.
Mientras paseamos, vamos a la búsqueda del magnético de la ciudad y, cuando lo encontramos, lo compramos ( 4.00 €), no sea que, al final, nos olvidemos. El tiempo ha ido cambiando y está a punto de llover.
Antes de regresar al hotel, vemos la escultura de los Músicos de Bremen. Al salir del hotel y empezar la caminata por la mañana ya hemos visto la escultura pero, había tanta gente, que era imposible sacar una foto más o menos decente. En estos momentos, aunque hacemos cola, no hay tanta gente como esta mañana. Todos los animales tienen sus hocicos super brillantes; todo el mundo quiere frotarlos para ver si les sonríe la suerte.

Después de todo el día caminando, nos vamos un rato al hotel. Aprovechamos para ver los correos, ponernos al día con las noticias, contactar con la família y descansar un poco.

Salimos temprano a cenar. Aún con frío, las calles de Riga están atestadas de gente, hay mucha animación y todas las terrazas están llenas de gente con las estufas encendidas. Parece un poco extraño en pleno julio.
Nos quedamos cerca del hotel, en un restaurante llamado "Grande Vita". No tienen cerveza, vaya.!. Pedimos salmón a la plancha y pollo, también a la plancha. No está  mal pero las raciones no es que sean demasiado generosas.
 
Después de una pequeña vuelta para hacer bajar la cena, nos retiramos al hotel.

JUEVES 13-7-2017

No hemos puesto el despertador, aunque sea un día, levantarse un poco más tarde, se agradece. Hoy llueve a cántaros.
Poco después de desayunar, nos dirigimos  hacia el monumento que conmemora a las victimas que perecieron en el campo de concentración de Kaiserwald.

Nuestra siguiente visita es el Museo del Motor de Riga. La entrada vale 10 € /pax pero os aseguro que vale la pena.

El museo hace un repaso al mundo del motor. Se pueden ver mas de un centenar de vehículos únicos, desde la rueda hasta el automóvil en una exposición moderna e interactiva. 
 
En el siglo XIX con el descubrimiento de la electricidad, se construyó el primer coche eléctrico de batería en la década de 1830. Junto con la invención del primer motor de combustión interna, la construcción del primer automóvil ya no era una perspectiva tan descabellada. Karl Benz patentó su "Benz Patent Motorwagen en 1886, conviertiéndose en el pionero de la industria automotriz.

Hay una cantidad importante de vehículos de diversas marcas, desde tiempos pretéritos hasta la actualidad, perfectamente cuidados.
    
Otra parte del museo está dedicada a los automóviles que una vez pertenecieron a Gorki, Stalin, Jrushchov y Brézhnev. 
Brézhnev se encuentra sentado al volante de su Rolls-Royce Silver Shadow con el frente destrozado como consecuencia de haber topado con un camión en 1980.
 
Stalin se encuentra sentado en el asiento trasero de su limusina blindada de 6.000 cc y un peso de 7 toneladas. El automóvil está totalmente cubierto de placas de hierro de 1,5 cm de grosor y las ventanas tienen un vidrio de 8 cm de grosor. 
 
No puede faltar el espacio dedicado a los coches de carreras.
 
Y, por supuesto, a las motos.
 
Otro punto a destacar del museo es la foto que puedes hacerte, como si fueras un alto dignatario. Dejando el correo electrónico, te mandan la foto casi al momento. Ha sido muy divertido.

Es un museo que hace las delicias de los amantes del motor pero también al público en general. Sin lugar a dudas, recomiendo su visita.
Al salir del museo está lloviendo a cántaros, vaya! ahora que nuestra siguiente visita es el Museo Etnográfico al Aire Libre de Letonia.

Al llegar al Museo aún está lloviendo mucho. Esperamos  dentro del coche para ver si para un poco de llover. Al cabo de un rato y viendo que la situación en vez de mejorar, empeora, decidimos pasar del Museo y volver a RIga. Es una lástima porque estos museos al aire libre son muy bonitos pero, con lluvia todo cambia.
Regresamos al hotel y nos quedamos a comer en su restaurante. 

La tarde la dedicamos a buscar el souvenir que nos falta para la familia. Hace bastante frío, las terrazas de los bares y restaurantes tienen las estufas encendidas y la gente se acurruca en las mantas.

Cuando tenemos lo que nos faltaba regresamos al hotel y nos ponemos al día con las noticias.
Cenamos temprano: un codillo al horno y unos "cepelinai", patata rellena de carne
 
Según Cesc el codillo está muy bien. Yo no disfruto demasiado con mi cena. Las bombas de patata están tan espesas que cuestan hasta de tragar. La verdad, no me han gustado.
Después de la cena, salimos a pasear un poco. Aunque hace bastante frío, la ciudad está animada y hay mucha gente paseando por las calles.
Regresamos al hotel y planificamos el día de mañana.

VIERNES 14-7-2017

Unos tímidos rayos de sol nos han despertado. Hoy parece que vamos a tener un buen día. Después del desayuno, dejamos el hotel y también Riga. Ponemos rumbo al campo de concentración de Salaspils.

Este campo se encuentra a unos 18 km al sudeste de Riga. 
 
Fue construido en 1941 por prisioneros de guerra soviéticos, judíos checos deportados, judíos alemanes y judíos del gueto de Riga. La mayoría murieron durante la construcción del campo debido al frío y las ínfimas condiciones de vida. 
En este campo también fueron confinados muchos niños huérfanos debido al conflicto bélico en la frontera soviético-letona en 1943. Muchos de estos niños fueron utilizados como mano de obra esclava y, los más jóvenes, fueron utilizados como donantes de sangre involuntarios para abastecer los hospitales militares alemanes. En el campo, murieron miles de niños.
No queda nada del campo, en su lugar, hay un memorial muy impactante. Grandes figuras de clara estética soviética se levantan en medio de un solitario bosque.
  
El silencio, sobrecogedor, queda interrumpido por unos inquietantes batidos de un corazón que emerge de las entrañas de la tierra y nos recuerda las vidas humanas que aquí fallecieron.
La soledad del lugar, sin nadie, hace que el memorial sea conmovedor.
 
Dejamos el bosque de Salaspils

Nuestra siguiente parada es el Palacio de Jelgava. En nuestro camino hacia allí atravesamos algunos pasos a nivel. Hay que ir con cuidado porque la señalización es muy pobre: sólo un semáforo en rojo, ni barreras ni nada.
 
Del siglo XVI al XVIII, Jelgava fue capital del Ducado de Curlandia. En la ciudad se reunía la alta burguesía en invierno. La ciudad fue prácticamente destruida en las dos guerras mundiales En el palacio se encuentra el panteón familiar de los duques de Curlandia. Por desgracia, el palacio se encuentra en obras y sólo podemos hacer fotos del exterior. Fue construido en 1783 en estilo barroco y tiene 300 habitaciones. Actualmente alberga la Universidad Agrícola de Letonia.
 
Salimos de la ciudad en dirección al palacio de Mezotne. Fue construido entre 1797 y 1802 para Charlotte von Lieve, la institutriz de los nietos de la emperatriz Catalina II. Las reformas agrarias de 1920 transformaron la residencia familiar en escuela agrícola.
Restaurado en 2001, pueden visitarse varias dependencias. Parte del palacio lo ocupa un hotel que, según dicen, es uno de los más bonitos de la Letonia interior. Tenemos la mala suerte que se está celebrando una boda y han tomado todo el hotel, con lo cual, tampoco lo podemos visitar.

Pues que le vamos a hacer.! Volvemos al coche con una sonrisa.

Paramos en una gasolinera y aprovechamos para comer en un Hesbusrger. Esta cadena de hamburgueserías, tipo McDonald's, está bastante bien, nos solucionan muchos problemas cuando vamos a deshora y, están muy bien de precio. 
Nuestro siguiente destino es otro castillo, el castillo de Bauska, a ver si tenemos suerte y lo encontramos abierto.
El castillo de Bauska fue construido por la Orden de Livonia en 1443 para fortalecer su poder, proteger la frontera con Lituania y controlar la ruta comercial de Lituania a Riga
Despues de la creacion del Ducado de Curlandia en 1562, el castillo quedó a disposición del primer duque de Curlandia, Gothard Kettler.
Por suerte, lo encontramos abierto (5 €/pax).

Se ha llevado a cabo una gran obra de restauración y se pueden diferenciar perfectamente las dos partes, la restaurada y la antigua fortificación, prácticamente en ruinas.

El interior del castillo alberga un museo en el que se pueden ver hallazgos arqueológicos y una colección de arte de los siglos XVI y XVII.
 
Los espacios están muy bien logrados.
  
La parte antigua del castillo es realmente ruinosa.
 
Aunque el castillo podría ser una visita prescindible, nos ha gustado visitarlo. 
Hoy parece ser día de castillos y palacios y, uno de los palacios de visita ineludible, es el Palacio de Rundale.
 
Dejamos el coche en el parquing y vamos deprisa hacia el palacio ya que cierran a las seis de la tarde. Hay dos tipos de entradas, la corta y la larga, en función de los aposentos que se quieran pagar y visitar. Nosotros optamos por la entrada larga cuyo tiket son 6 €/pax y 2 € la cámara de fotos. La entrada corta, creo recordar que eran 4 €.Si se va con trípode, el suplemento es de 50 € (casi nada). Los jardines son también billete aparte de 4 € aunque si se opta por un billete combinado, sale mejor de precio.
Dejamos el trípode y la mochila en unas taquillas que hay a la entrada, al igual que el palo selfie ya que no se pueden hacer selfies.
El palacio fue construido por Bartolomeo Rastrelli, arquitecto italiano que también construyó el Palacios de Invierno en San Petersburgo, para los duques de Curlandia a mediados del siglo XVIII.
Lo que caracteriza a este palacio es el lujo y la ostentación. La entrada, a través de una bonita escalera, ya nos insinúa, la belleza que encontraremos más adelante.

La sala dorada era la sala del trono.

La impresionante sala blanca, era la sala de baile.

En un pequeño gabinete, llamado la sala de la porcelana, se exponen finísimas piezas de porcelana oriental, símbolo del poder y riqueza del duque.

El palacio tiene 138 habitaciones y se pueden visitar unas cuarenta. Todas tienen diferentes colores y ambientaciones y todas, decoradas con igual suntuosidad.
    
El tiempo nos apremia un poco y los jardines no los vemos pero, el palacio es precioso y vale mucho la pena su visita.
Volvemos a la carretera y entramos en Lituania.
Llegamos a Siauliai. No nos interesa la ciudad, una de la más grande del país, lo que nos interesa de esta zona, se encuentra a unos 13 km de esta ciudad, la llamada Colina de las Cruces, un lugar curioso e interesante, lleno de leyendas y mitos, que no podemos perdernos. Por suerte, podemos aparcar en la misma carretera ya que no hay nadie.

El origen de la aparición de estas cruces es incierto pero, se cuenta que empezaron a aparecer durante la Edad Media para conmemorar a los fallecidos durante las guerras con los caballeros teutones que querían conquistar la región. 
Posteriormente, durante la ocupación rusa en el siglo XIX y la resistencia lituana, aparecieron multitud de cruces. La incapacidad de recuperar los cuerpos de los fallecidos durante las contiendas, volvieron a aparecer multitud de cruces en homenaje a los familiares y amigos desaparecidos.
El lugar se conviertió en simbolo de la libertad y la resistencia a la opresión. Esto no gustó nada a los soviéticos que intentaron, una y otra vez, destruir la colina y todas las cruces ya que se oponía a la ideología soviética. Durante la noche del 5 de abril de 1961 todas las cruces fueron destruidas y empujadas colina abajo. Las cruces de madera fueron quemadas, las de metal, fundidas, las de piedra, aplastadas para ser utilizadas para la construcción de carreteras. Después de esta primera destrucción, vinieron otras cuatro más, incendiando la colina, convirtiendóla en un vertedero, prohibiendo su acceso e incluso se quería inundarla. Sin embargo, cada vez que se destruía, más poderosamente era reconstruida a pesar de los peligros, prohibiciones  y persecuciones.
La colina se convirtió en un símbolo de la fe inquebrantable del pueblo, de sus sufrimientos y esperanzas.
Desde lejos no se aprecia la grandeza del lugar.

Pero, a medida que te vas acercando, se va apreciando que casi no queda un milímetro de espacio vacío, prácticamente no se ve el suelo ya que las cruces se amontonan casi una encima de la otra.
 
Hay cruces grandes, pequeñas y muy pequeñas, de madera, de hierro, con inscripciones, con rosarios, con imágenes...
 
Cada cruz es una historia, un recuerdo para no olvidar. Es sobrecogedor el silencio, solo interrumpido por el tintineo de las cuentas de los rosarios mientras paseas a través de tantas y tantas cruces.
  
En 1993, el papa Juan Pablo II visitó el lugar y lo santificó.

Lo que en un principio representaba el espíritu de resistencia y libertad, actualmente, las más de 100.000 cruces han convertido el lugar en un gran centro de peregrinaje para honrar la memoria de los seres queridos. Seas o no creyente, el lugar es curioso a la vez que impactante. Nos ha gustado mucho.
Nos alojamos en el hotel Grafo Zubovo al que llegamos sobre las 20:15 de la tarde. Está un poco apartado del centro de la ciudad. Los muebles parecen sacados de los años 60 pero, la habitación está limpia y esto es lo que más aprecio
 
El baño es pequeño pero hay ducha.
 
Como el hotel esta apartado de la ciudad, nos quedamos a cenar en el restaurante del hotel. El salmón con verduritas y la trucha con patatas, no han estado nada mal.
El día ha sido intenso y muy bien aprovechado, además el sol nos ha acompañado prácticamente todo el día. Que más podemos pedir.!